martes, 11 de marzo de 2008

La Isla de los Jacintos Cortados

Cambiamos de nuevo de época, de género y de estilo pero volvemos a poner en nuestras manos la obra de un genio. En este caso hemos elegido como lectura para nuestro Club la novela La Isla de los Jacintos Cortados (1980) de Gonzalo Torrente Ballester (1910-1999).
La trama de esta obra gira en torno a un triángulo amoroso entre Ariadna, una estudiante griega en una universidad norteamericana , y dos profesores, uno de los cuales sostiene que Napoleón Bonaparte no existió nunca.
La Isla de los Jacintos Cortados, obra final de la llamada «trilogía fantástica», obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1981.

Os recomendamos los siguientes enlaces como introducción a esta obra y a su autor:

Gonzalo Torrente Ballester, página oficial
Biografía de GTB.
Torrente Ballester: fuga de un off-side, artículo de Antonio Mateo.
Metafísica en Fragmentos de Apocalipsis y La Isla de los Jacintos Cortados, artículo de Genaro J. Pérez.
Entrevista a GTB en El País, 11/01/1981.

Otra bibliografía:
  • Gonzalo Torrente Ballester / Carmen Becerra, José Paulino Ayuso (coord.). – Madrid : Universidad Complutense, 2001.
  • Anthropos : boletín de información y documentación 1986 Nº 66-67. Número especial dedicado a Gonzalo Torrente Ballester.
  • La Tabla Redonda : anuario de estudios torrentinos. – Universidade de Vigo : servicio de publicaciones 2003-.
  • Guyard, Emile. – El proceso de metaficcionalización en la génesis de “La isla de los Jacintos Cortados”. La tabla redonda 2005 Nº 3 : 33-56.
  • Loureiro, Angel G. – La Isla de los Jacintos cortados: magia y seducción del verbo narrativo. Anthropos 1986 Nº 66-67 : 93-102.
  • Pérez, Genaro. – El narrador como diablo cojuelo: experimentación narrativa de "La isla de los jacintos cortados". – La tabla redonda 2005 Nº 3 : 57-68.
  • Pérez, Genaro J. – La novela como burla: juego, siete experimentos novelescos de Gonzalo Torrente Ballester. – Valencia: Albatros, 1989.
  • Pérez Gutiérrez, Amparo . – Estructura y tiempo en “La isla de los Jacintos Cortados”. La tabla redonda 2005 Nº 3 : 1-16.


martes, 19 de febrero de 2008

Un soñador para un pueblo

En esta época tan necesitada de "soñadores" que alienten nuevas utopías en un mundo movido demasiado por la inercia, abordamos en nuestro Club la lectura de la obra dramática de Antonio Buero Vallejo (1916-2000) Un soñador para un pueblo (1958), basada en el episodio histórico conocido como el motín de Esquilache ocurrido en Madrid en 1766.

Como anticipo a la lectura de esta gran obra os recomendamos algunos sitios web donde podéis encontrar un material muy interesante sobre esta obra y su autor.

Sobre Antonio Buero Vallejo:
Página de Cervantes Virtual.
Buero en "Materiales Lengua y Literatura"

Sobre Un soñador para un pueblo:
Ficha para entender la obra
Cronología del motín
El motín, artículo de Alfonso Pozo Ruiz

domingo, 17 de febrero de 2008

La vida después del Principito

La primera vez que “El Principito” cayó en mis manos, en una adolescencia bastante tardía, fue por casualidad. Creo que mejor debería decir la primera vez que llegó a mi vida, fue por casualidad. Así es más exacto porque cuando se tiene la oportunidad de leer este “librito” la perspectiva con la que se contemplan los hechos cotidianos cambia profundamente, y a partir de ese momento, la vida ya no es la misma, así que entiendo que reducirlo a un simple libro que “cae en las manos” supone negarle el lugar que por justicia le corresponde. Esa vez ni si quiera tuve la ocasión de sostener la obra al completo, a penas una fotocopia, de calidad bastante cuestionable, recogía algunas de las ilustraciones con las que Saint-Exupery completó su obra, y un capítulo. Bien es cierto que tuve suerte, ya que el capítulo en cuestión recogía el episodio en que el Principito se encuentra con el zorro, y claro ¡menudo capítulo!

Inmediatamente comprendí que aquello no era una simple fotocopia, sino un verdadero manual de sabiduría. En ese capítulo su autor hablaba sobre el verdadero sentido de las relaciones humanas.

El zorro que en esta ocasión representa la sabiduría, revela al pequeño Principito el verdadero significado de la amistad y así cuando el Principito le pide al zorro que juegue con él, éste se niega porque entiende que lo está utilizando como medio para superar una situación de desamparo, y no quiere que el Principito entienda la amistad reducida a la utilización del otro como un simple instrumento, así que le ofrece una hermosa lección de vida: “Mi vida es monótona. Cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero si me domesticas, mi vida se llenará de sol. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los otros. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra. El tuyo me llamará fuera de la madriguera, como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá los campos de trigo? Yo no como pan. Para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Es bien triste! Pero tú tienes cabellos color de oro. Cuando me hayas domesticado, ¡será maravilloso! El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo…” Con estas palabras el zorro explica al Principito lo que significa domesticar, crear lazos, y con ello pone de manifiesto la dimensión creativa de la amistad. Le revela la unicidad de una realidad aunque existan mil realidades idénticas, siempre que cada uno desarrollemos nuestro peculiar modo de ser. Porque de este modo nos convertimos en seres únicos, en realidades insustituibles.

Pero llegar a esto implica tiempo, paciencia. Supone dedicar atención a lo verdaderamente valioso y responder a las necesidades del otro. Supone pues, hacerse responsable del amigo, dar con prontitud respuesta a sus apelaciones.

El Principito entiende entonces que su “rosa”, representativa en la obra del primer amor, del amor ingenuo e inocente, es única en el mundo porque se responsabilizó de ella. Todos los cuidados que él le dedicó, todas las atenciones que le otorgó, fueron manifestaciones de su compromiso y por tanto de su amistad. Se eleva al otro ser, a la rosa en este caso, a una realidad “ambital”. Estas realidades son asumidas por el hombre como integrantes de un proyecto existencial suyo, merced a las posibilidades que ellas le ofrecen. Implica ver en esas realidades algo mucho más allá de su existencia objetiva (como rosa, o como otro ser humano), supone establecer, así, con el otro una relación reversible de mutuo influjo y enriquecimiento. El Principito comprendió tras la conversación con el zorro que lo que dignifica al ser humano es estar ambitalizado, trascender de la presencia corpórea de todas las cosas. Esta enseñanza se resume en la última intervención del zorro, en la que regala su secreto al Principito: “No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”.

Después de aquel primer acercamiento a la obra del Principito, han sido muchas veces las que he podido disfrutar de este cuento.

Mi primera sorpresa cuando conseguí el libro completo fue comprobar que me sentía aludida en su dedicatoria, pese a que expresamente Saint-Exupery acotaba su público lector al dirigirlo a los niños. Yo ya no era una niña, pero inmediatamente comprendí que este libro podría cumplir la función de entretener al lector infantil y a su vez burlarse de la exigua comprensión de “las personas serias”. La forma de niñez que exalta el autor no es la biológica sino la espiritual, la actitud de apertura desinteresada y comprensiva, la falta de voluntad de tener todo bajo el control intelectual. En todo caso, su autor en modo alguno pretendió reducir los destinatarios de su obra, porque como cualquier escritor concibió su trabajo para ser leído si bien, sin embargo, se preocupó de que aquellas personas que tuvieran la oportunidad de adentrarse en su contenido, hicieran el esfuerzo de realizar una lectura diferente. Pero abordar “El Principito” con ánimo de llegar al verdadero cuento es una tarea ingente y agotadora, porque su autor, jugando alegóricamente, posibilitó la multiplicación de las lecturas. Por eso cada lectura de este libro es innovadora, en cada apertura se emprende una aventura diferente.

En la lectura del primer capítulo me embargó un profundo sentimiento de soledad e incomprensión. El piloto se sintió así durante toda su vida y ya desde niño sufrió el aislamiento que implica el que los demás no asumieran su propia realidad. El piloto, a la edad de seis años, dibujó una boa que se había tragado un elefante, y las personas grandes (entendiendo por tales aquellas cuyo espíritu sólo se centra en la apariencia externa de las realidades, sin trascender hacia su significado), no fueron capaces de comprenderlo. Esa experiencia infantil, es el hilo conductor de una explicación en la que el autor, en la persona del piloto, enseña la diferencia que existe entre las cosas y el significado de las mismas. Irónicamente se burla de las personas mayores porque tienen una incapacidad notable para dar alcance a los diferentes acontecimientos y realidades que aunque no sean figurativos pueden revelarse en aquellas personas que son sensibles.

Partimos, después de la asimilación del primer capítulo, con la premisa de que la lectura debe ser por tanto, trascendente a la propia narración objetiva de la historia.

Nos adentramos, a partir de entonces, en un hermoso viaje. Un viaje que comienza con el primer contacto entre el Principito y el piloto y en el que en contraposición con lo que a este último le había ocurrido durante toda su vida, encuentra a un ser, con apariencia de niño, que es capaz de ver más allá de la propia realidad objetiva de las cosas. Cuando el Principito le demanda al piloto que le dibuje un cordero, lo primero que se pone de manifiesto es que el Principito es capaz de ver cualidades inasibles en los dibujos que le realiza: vejez, enfermedad…, en definitiva le manifiesta su cualidad para trascender la realidad objetiva que se le muestra. Finalmente el piloto entiende el mensaje, y dibuja una simple caja ofreciendo al Principito la capacidad de crear su propio contenido. Se sitúan los dos personajes en una realidad superior de comprensión mutua y en la que se sitúa la creatividad en el centro de su relación de amistad.

Son numerosas las manifestaciones a lo largo de toda la obra en la que se pretende llamar la atención sobre la realidad profunda de las cosas, sobre el más allá de las meras apariencias. Así, cuando se describe el descubrimiento del asteroide del que procede el Principito, el B612, no se da credibilidad a la persona que lo realiza por culpa de su apariencia. Era un astrónomo turco que vestía con la indumentaria propia de su nacionalidad cuando expuso por primera vez su hallazgo y hasta que no ofreció la exposición vestido a la usanza europea nadie lo tuvo en consideración.

El siguiente aprendizaje viene representado por la actitud del Principito hacia los baobabs. Estos árboles gigantescos que al principio, surgen como pequeñas briznas, si se dejan crecer podrían llegar a destruir su planeta. El planeta entendido como el mundo interior, el alma, puede acabar destruida, si la desatendemos. Si no prestamos atención a los pequeños miedos, a los temores, a las malas semillas que se depositan en ella. Sin embargo, si estamos pendientes de estos pequeños contratiempos y somos capaces de deshacernos de ellos nada más manifestarse, el planeta puede mantenerse a salvo. Y esa actividad formaba parte de la vida del Principito antes de emprender su partida.

Una partida en busca de uno mismo. Un viaje que se inicia con tristeza pero que supone una búsqueda hacia el alcance de la madurez. Este camino implica la renuncia a muchas cosas, pero la adquisición de grandes enseñanzas. Una de las que más llamaron mi atención es la diferencia entre lo que es urgente y lo que es importante. Esto que parece el título de una conferencia para grandes ejecutivos, se representa en el libro con una de las escenas más conmovedoras. El momento en que el piloto hace caso omiso a las preguntas que incansablemente realiza el Principito, porque está demasiado ocupado intentando arreglar su avión. En ese pasaje de la historia, el Principito llora desconsolado ante la poca importancia que da el piloto a sus preocupaciones, al hecho de que su pobre rosa pueda morir ingerida por un cordero, sin que sus feroces espinas puedan hacer nada por evitarlo. En este caso, el piloto confunde lo útil para la vida biológica, con lo importante para la vida personal. Pero para el Principito, dedicar la vida a resolver problemas relacionados con las cosas manipulables, con las que no se pueden crear verdaderas relaciones personales, significa perder la vida auténtica, fracasar como ser humano. El piloto, que desde niño sabía ver más allá de las apariencias, comprendió que algo muy importante estaba en juego, cuando el Principito rompió a llorar. Lo dejó todo y se apresuró a cogerlo. Esta opción generosa por parte del piloto a favor de la vida personal, lo llevó a un ámbito de encuentro con el Principito.

En su periplo por diferentes planetas, el Principito entra en contacto con diferentes personajes, como manifestaciones de las diferentes facetas humanas. En la visita al planeta habitado por un rey, el Principito aprenderá la ecuanimidad, la justicia y la sabiduría de quien sólo exige a los otros lo que son capaces de dar. El rey dice que “hay que exigir a cada uno lo que cada uno puede hacer. La autoridad reposa, en primer término, sobre la razón”. También encuentra un planeta habitado por un farolero, fiel a la consigna de encender y apagar el farol con la puesta y la salida del sol. Este es el único personaje que despierta simpatía en el Principito, porque es el único que parece dedicarse a algo diferente de sí mismo. También confluirá en el camino con un geógrafo que renuncia a alcanzar el verdadero conocimiento, amparándose en la imposibilidad de desarrollar una labor indigna para su posición. No conocerá dónde están los ríos y las montañas porque no hay ningún explorador que pueda indicárselo y él no está dispuesto a desempeñar ese trabajo. Asimismo, hallará un vanidoso, un hombre de negocios, un bebedor… una serie de personajes considerados por el Principito como muy extraños porque reducen cuanto les rodea, no respetan la esencia de las demás realidades ajenas a sí mismos.

Finalmente, tras ocho días de agotadora estancia en el desierto, el piloto se angustia por la falta absoluta de agua y el temor a una muerte inminente. En ese contexto, el Principito menciona que “es bueno haber tenido un amigo, aún si vamos a morir”. Se muestra en un plano espiritual mucho más elevado que el piloto y propone buscar un pozo, pese a lo absurdo de buscar un pozo al azar en el desierto. Sin embargo, se pone de manifiesto que la búsqueda en común, solidaria, alberga tesoros mucho más importantes que el agua que sacia la sed física. El piloto decide buscar finalmente el pozo y lo encuentra al alba, igual que encontró al Principito.

En el aniversario de su caída en la tierra, el Principito siente que la logrado su propósito y debe prepararse para volver con su rosa. También el piloto ha de disponerse para regresar a su casa. Se percibe que todo el viaje del Principito ha sido una escuela de amor, y no podía terminar sino con la vuelta a su casa, para iniciar una vida de verdadera amistad, superando los defectos de los otros. La huida del Principito fue un error fruto de la inmadurez. No supo ver que las dificultades son algo inevitable en el camino del amor. Superar los contratiempos derivados del distinto modo de ser es esencial para llegar a querer al otro tal como es.

Eva

domingo, 27 de enero de 2008

El viaje a la Felicidad de Eduardo Punset

[Durante el mes de noviembre estuvimos leyendo en nuestro Club el libro de Eduardo Punset "El viaje a la felicidad: las nuevas claves científicas". Fue un libro que provocó animados debates, no precisamente por que nos causara una complacencia unánime. Algunas de las miembros de este Club de lectura se mostraron en muchos aspectos de acuerdo con el autor pero la mayoría de nosotras se sintió algo más que defraudada. El artículo que ofrezco a continuación es una reseña publicada por una de nosotras en leergratis.com. Lo copio aquí como muestra de una de las opiniones manifestadas a lo largo de nuestros debates.]


El otro día, leyendo unos comentarios que habían dejado en el artículo de una compañera de www.leergratis.com, me sorprendí que le reprocharan el haber escrito una reseña sobre un libro que no le había gustado.

En realidad, las reseñas no tienen que ser laudatorias, una reseña no es una alabanza. Y, como es cierto, que hay gustos como colores, es probable que lo que a una persona le parece digno de no haberse escrito, para otra, sea una obra de arte. Yo les aconsejaría que si leen una reseña negativa sobre una obra, o bien, sigan buscando otras reseñas que le beneficie más a la obra en cuestión o bien, vayan directamente a la fuente y la lean, que para eso sí son las reseñas, para dar a conocer o para refrescar la memoria sobre obras, ya sean buenas o malas, ya sean del gusto del autor de la reseña, ya no lo sean.

Y todo esto viene a cuento, porque, como habrán supuesto, la reseña que voy a hacer no va a ser precisamente un panegírico de la obra de Punset. Pero, como queda dicho, si no están de acuerdo, les invito a que busquen más comentarios sobre ella y, todavía mucho mejor, que la lean, para luego poder opinar ustedes mismos.

viaje-a-la-felicidad.jpgEmpecemos por el principio, como debe ser, el título El viaje a la Felicidad, supongo que se debe a que pertenece a alguna serie que sea El viaje a, porque de otra forma no tendría mucho sentido, ni porque se trate de un viaje, ni porque se consiga la felicidad una vez leído el libro, más bien, lo que se consigue es un aburrimiento atroz y unas ganas espantosas de dar con la contraportada.

Como subtítulo se nos aclara que la orientación va a ser científica (Nuevas claves científicas). Quizás el objetivo es bastante complicado, porque lo es delimitar la causa de le Felicidad a un fenómeno puramente científico.

Más tarde, en la introducción, va a afirmar, así a bocajarro, como se suele decir, que hasta el siglo XX, no había posibilidades de ser feliz, pues la esperanza de vida era muy corta: “No había futuro ni, por lo tanto, la posibilidad de plantearse un objetivo tan insospechado como el de ser felices. Era una cuestión que se aparcaba para después de la muerte y dependía de los dioses.

Pero, entonces ¿toda la discusión que desde la antigüedad se ha mantenido sobre este tema de la Felicidad dónde ha quedado, para qué servía? ¿Qué pasó con Aristóteles, con Epicuro, con Platón, Kant, Nietzsche…?

Aristóteles le dedicó gran parte de su filosofía a la explicación de la Felicidad y ahora resulta que no se podía ser feliz porque la media de vida era bastante mediocre.

Aristóteles no niega que se pueda conseguir la felicidad terrenal, sino que dice que es aquello que acompaña a la realización del fin propio de cada ser vivo; es decir, cuando el hombre realiza bien aquello para lo que está destinado, para la actividad que le es propia.

Claro, que como, el alma es la esencia del hombre, la felicidad será más propia del alma que del cuerpo (lo lamento para Punset, pero nada de zonas cerebrales donde localizar la felicidad, claro que Aristóteles escribió hace ya tanto tiempo…), y, seguimos con Aristóteles, como la parte del alma más humana es la intelectiva, la que se ocupa del conocimiento, va a ser ella, precisamente, la que esté orientada a la felicidad, y será el filósofo, que se dedica exclusivamente al conocimiento, al estudio, el que sea más propenso a la felicidad.

Por supuesto que Aristóteles tampoco olvidaba que para ser feliz se necesitaba, además de la virtud y de un alma inclinada al conocimiento, ciertos bienes materiales.

¿Habrá leído Punset la Ética para Nicómaco? Seguro que sí, lo que sucede es que prefiere pensar que todo es palpable y analizable en un laboratorio y desechar todo aquello que sean elucubraciones filosóficas.

Es una pena, porque de esta manera, también ha desechado como probable o como digna de ser tenida en cuenta otra opinión bastante solida sobre la Felicidad, bastante terrenal, por cierto, se trata del concepto de Felicidad que tiene Epicuro.

Epicuro no está dentro de ese grupo que espera una felicidad más allá de la muerte, a espensas de los dioses, por la sencilla razón de que Epicuro no está muy seguro de que podamos esperar algo de los dioses más allá de la muerte.

Para él, la felicidad depende del mismo hombre, es una responsabilidad humana. La felicidad se encuentra en el placer, pero llevado con una actitud de calma y de equilibrio. Placeres del cuerpo y del alma, como la amistad, la búsqueda de la verdad, el conocimiento, pero también una charla con amigos en su Jardín.

¡Pobre Epicuro que no sabía nada de la felicidad en las amebas o en los reptiles!

Decía también Epicuro que no hay que huir de todos los dolores, porque algunos de ellos valen más que el placer, siempre y cuando el placer posterior sea superior al dolor soportado.

Y no creo que sea necesario seguir poniendo ejemplos de cómo la preocupación por la Felicidad sí que ha existido desde que el hombre piensa y que no todos han creído que la felicidad hay que dejarla para que la repartan los dioses como premio.
Volviendo a lo del dolor de Epicuro, para Punset, la felicidad es incompatible con cualquier dolor, pero, va más allá, y, para mi gusto, se le va la mano, al afirmar cosas como estas: “Algunos individuos sufren todos o casi todos los embates del temporal genético, llenando las páginas de los antiguos bestiarios y el catálogo de las mutaciones más dolorosas: un gen que deja de producir la hormona llamda leptina, a causa de una mutación, condena a una obesidad irremediable a su portador; un defecto en los cilios que propulsan a las células y conteda al feto a la esterilidad (…); el síndrome de la seudoacondroplasia deja intacta la vitalidad del organismo pero reduce el tamaño de los miembros a la condición de enano. Otros individuos, en cambio, parecen preservados por la suerte hasta poblar las aldeas y ciudades de seres inasequibles al desaliento, porque son portadores de un equilibrio básico y congénito que les predispone, en mayor medida que al resto, a la felicidad. A la felicidad y, tal vez, a la belleza por los mismos motivos.”

En fin, que según Punset una persona enana o fea no puede ser feliz, yo conozco personas enanas felices e infelices, personas feas, felices e infelices, personas altas felices e infelices y personas hermosas felices e infelices.

Quizás es que va a ser verdad eso de que la felicidad no es del todo hormonal y reducible a una simple fórmula matemática.

Por cierto, lo de la belleza y la felicidad lo repite en varias ocasiones, dejando bien claro que para ser feliz se ha de ser bello. Sin comentarios.

Habría que hacer, además, varias puntualizaciones que una descubre al leer este libro, en primer lugar, no hay científico digno de mencionarse, si no ha nacido hablando la lengua de Shakespeare. Por supuesto, y por no sé qué regla de tres (dicho sea de paso, Punset intenta explicarlo, pero no es muy convincente y para nada objetivo), la glándula (la amígdala) que está encargada de conseguir que seamos felices sólo funciona bien si se vive en un país económicamente liberal.

El estilo de Punset no creo que le consiga nunca un premio de literatura, cosa que tampoco creo que persiga, pero lo que sí pretende es ser claro y está bien lejos de ello, entre un vocabulario seudocientífico, con un léxico que pretende ser especializado, sin definiciones cuando son necesarias, y una redacción algo farragosa, llena de continuas referencias que no aportan nada al tema tratado, contradicciones y disertaciones sin mucho fundamento.

La obra, fuera ya de toda polémica, está dividida en ocho bloques, que se corresponden con un capítulo cada uno, así el capítulo uno, hablará sobre los gastos de mantenimiento que supone la felicidad; el cap. 2, la felicidad en las amebas, en los reptiles y en los mamíferos no humanos y cuánta relación tienen con nosotros, el cap. 3, sobre la transitoriedad de la emoción relacionada con la felicidad; cap. 4, se supone que analiza los factores internos de la felicidad y agrega el concepto de ‘la tristeza maligna’; el cap. 5, se ocupa de los factores externos de la felicidad; cap. 6, vuelve sobre el mismo tema, pero ahora tratando las causas externas de la infelicidad en las sociedades complejas (desde las hormiguitas hasta los hombres, todo cabe); en el cap. 7, de nuevo, las causas externas, pero ahora sobre la felicidad programada (comida, sexo, drogas, alcohol, música y arte); y, por último, llegamos a la cumbre en el cap. 8, con la ansiadísima fórmula de la felicidad.

Y, para los que están interesados en conocer la fórmula perfecta de la felicidad, reducida casi a una ecuación matemática, aquí se la dejo:

La Felicidad es igual a E (M+B+P) dividido por R+C, donde E es la emoción al comienzo y al final del proyecto; M, el Mantenimiento y atención al detalle; B, el Disfrute de la búsqueda y la expectativa; y, P, las relaciones personales. R son los factores reductores y C la carga heredada.

Pura y sencillamente matemática ¿será realmente así? ¿Será la Felicidad algo tan puramente científico, explicable sin necesidad de ningún argumento filosófico? ¿No sería más adecuado buscar una explicación que incluyera además otros factores menos científicos?

Inmaculada Manzanares

domingo, 23 de diciembre de 2007

El Principito... un libro para niños (?)

[Extraído de un artículo publicado en leergratis.com]

Un libro para niños…

Esa es la etiqueta que se le ha puesto al Principito. Tendríamos que preguntarnos si realmente es ‘un libro para niños’ y más aun, ‘¿qué es un libro para niños?’ o ‘¿dónde empieza el limite que señala que un libro sea para niños o para adultos?’

[...]

El Principito

En mi opinión, el Principito es otro más de esos libros que viven bajo la denominación de ‘libros infantiles’ (por mencionar a otros compañeros del mismo lote: Alicia en el País de las Maravillas, Alicia a través del Espejo o Los viajes de Gulliver, entre muchos más) y que, en realidad, gustan a los niños, pero que también gustan a los adultos. Es más, si lo leemos, en diferentes épocas de nuestras vidas, lo que veamos en ellos, será también diferente.

Cuando leemos el cuento a los niños más pequeños, probablemente, no entiendan mucho del mensaje filosófico que guarda, pero les va a encantar el mismo Principito, y la rosa y el viaje por las estrellas y el encuentro con el zorro (no sé si les gustará tanto la sibilante serpiente, pero hay para todos los gustos).

No obstante, es a partir de la adolescencia cuando empezamos a vislumbrar qué significa el Principito, cuál es su mensaje o sus mensajes, porque esta novelita es una de esas obras de las que se puede decir que hay tantas lecturas como lectores.

Pero, ¿qué pasa en el Principito? Saint-Exupéry nos cuenta qué le pasó una vez que se perdió en el desierto del Sahara. Su avión había quedado averiado y él intentaba arreglarlo cuando de la nada apareció un jovencito, pidiéndole que le dibujara un cordero, un cordero que no pareciera enfermo, ni que fuera un carnero, él sólo quería tener el dibujo de un cordero. Se inicia entonces una amistad algo singular.

El jovencito resultará ser el Principe del asteroide B612, señor de tres volcanes (uno de ellos extinguido) y de una rosa (o ¿son los tres volcanes y la rosa los señores del principito?).

[...]

El pequeño príncipe busca algo que no sabe muy bien qué es y que, en realidad, es él mismo. Porque ese es uno de los temas primordiales de este librito: el viaje como autoconocimiento, como búsqueda del propio yo, pero también habla de la amistad, de la vida, del amor.

Y no quiero dejar a un lado un tema que preocupa algo en el Principito, aunque sea de forma rápida, me refiero al suicidio, porque el niño se deja morder por la vibora para volver a su planeta, o para huir de éste. Hay quien dice que Saint-Exupéry hace, de alguna manera, un elogio al suicidio. Pero, leamos bien, el Principito no espera el final de su vida tras la picadura, el Principito espera regresar a su estrella, para contemplar la flor que dejó allí, esperándolo. Su flor, su rosa, de la que él es responsable único y absoluto y sin él, ella no puede vivir, por esto, necesita volver junto a ella, por esto se deja picar por la serpiente.

Esperemos que el cordero no se haya querido comer a la flor, que se haya conformado con los baobabs. Seguramente, el principito le cuente una y otra vez a su rosa qué ha visto en sus viajes y ambos se rían de cuán extraños son los que viven fuera del asteroide B612.

El principito cerrará los ojos, mirará con el corazón y recordará que lo esencial es invisible para los ojos.

Inmaculada Manzanares

[Para leer el texto íntegro de esta reseña pulsen en el siguiente enlace: leergratis.com.]


miércoles, 28 de noviembre de 2007

El Principito

Nuestra próxima lectura es, ni más ni menos, El Principito de Antoine de Saint Exupéry.
Así pues las próximas semanas hablaremos de este libro y plasmaremos aquí algunas de nuestras reflexiones. Por lo pronto dejamos aquí un par de películas sobre esta genial obra.




miércoles, 3 de octubre de 2007

Un toque de humor

¿No se habrá excedido Athena un pelín vendiendo terrenos en Dubai?

Avanzando con Athena

Esta semana hemos avanzado en la lectura del libro "La bruja de Portobello". Hemos sobrepasado ya al ecuador de esta novela de Paulo Coelho y algunos de los temas sobre los que reflexionábamos más abajo, al inicio de nuestra lectura, empiezan a tener un nuevo sentido. En nuestro debate de ayer algunas posturas se moderaron, acercándose las que parecían estar en extremos más opuestos, en otros casos la visión sobre distintos aspectos del libro (personaje, temas, técnicas literarias, etc.) seguía siendo la misma que en nuestros debates precedentes.



[Artículo en redacción. Seguiré escribiendo en breve pero, entre tanto, os agradecería que dejárais vuestros comentarios e impresiones especialmente sobre esta parte concreta del libro]

Imágenes: Arriba izquierda: Sibiu, Transilvania (Rumanía)
Sobre estas líneas, derecha: Dubai (Emiratos Árabes Unidos)

jueves, 27 de septiembre de 2007

Primeros pasos con "La bruja de Portobello"

Para nuestra primera cita con la novela La bruja de Portobello habíamos decidido leer sólo los 9 primeros capítulos. Es sólo el principio, en el que se esbozan los personajes y empezamos a conocer la figura de Athena a través del relato de ciertas personas que la conocieron. Esta forma de acercarse a un personaje, transversalmente, a través de la opinión que otros tenían de él -en este caso de "ella", Athena- y de los recuerdos que en otros ha dejado, tiene el inconveniente de que nos quepa la duda de si la estamos conociendo realmente o sólo conocemos el reflejo que dejó en el prisma con que cada uno la miró.
Tendremos que avanzar más en la lectura para conocer más visiones de Athena y así poder reconstruir su imagen como si de un puzle se tratara.
En nuestro primer debate sobre esta novela algunas coincidieron en que esta forma de estructurar la obra es uno de los principales aciertos de Paulo Coelho. Aparte de esto hay que decir que entre nosotras se estableció una fuerte división de opiniones entre las que ven en Athena a una mujer muy especial, con una halo de misticismo, y quienes ven en ella simplemente a una mujer capaz de todo por encontrar su propio "camino" aunque para ello tenga que actuar egoistamente.
Son aún pocas las páginas que hemos leído. Cuando avancemos más por la senda de la lectura quizá todas encontremos a esa Athena que ha sido capaz de seducir a miles de lectores en todo el mundo. Por el momento, hay que admitir que no es así.

[Véase en "comentarios" de esta entrada una muy interesante aportación de Inma-Moira.]

miércoles, 26 de septiembre de 2007

«Desafíos»: pensamientos de Paulo Coelho

Espero que disfrutéis del contenido y del mensaje.
Activad los altavoces de vuestro ordenador y mirad hasta el final.

viernes, 21 de septiembre de 2007

Primera lectura de la temporada

El procedimiento de selección de los títulos que leemos en nuestro club de lectura es sencillo: previamente hemos elaborado una lista de unos 40 títulos con las sugerencias de todas las miembros del club, de esa lista se elige por sorteo el título que vamos a leer en cada ocasión.

Por este procedimiento el azar ha querido que nuestra primera lectura en esta temporada sea "La bruja de Portobello" de Paulo Coelho. En breve empezaremos a dejar aquí alguna de nuestras opiniones sobre este libro.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Cena "pastelera" con Ana Karenina

Como ya se ha comentado más abajo, el Club de Lectura la Travesía había decidido leer durante las vacaciones de agosto, junto a "Delicioso suicidio en grupo", la novela de Gloria Goldreich "Cena con Ana Karenina". Esta novela nos llamó especialmente la atención por tratarse de una historia de 6 mujeres que forman un Club de lectura. Quisimos conocer cómo funcionaba ese Club de lectura y si podíamos establecer alguna relación con el nuestro. La respuesta es negativa. Nuestro Club es un club de lectura formado por personas que aman leer y desean compartir sus impresiones con otras personas. Da la causalidad de que estas "personas" somos mujeres, pero el nuestro no es un club de lecturas de mujeres, sino un Club de lectura integrado por mujeres, lo que no es lo mismo.
Pero pasemos ya al análisis concreto de esta obra de Gloria Goldreich.
Se trata de una novela para pasar el rato, apropiada para una siesta vespertina en un caluroso mes de agosto, pero de la que se deben abstener lectores (o lectoras) exigentes. Pertenece a ese tipo de obras concebidas expresamente para ser leídas por mujeres y para dar -supuestamente- satisfacción a mujeres (más en particular a cierto tipo de mujeres). No obstante, de todas las miembros de nuestro Club sólo 2 se manifestaron satisfechas realmente con su lectura.
Se trata de una historia con personajes irreales y que, aunque tienen problemas con los que muchas mujeres pueden sentirse identificadas, su reacción ante ellos es exagerada y melodramática.
Las protagonistas son mujeres burguesas, con comportamientos más o menos liberales pero sobre las que la autora impone una impronta muy conservadora e incluso, en ocasiones, bastante sexista. El hombre ideal esbozado en la novela es aquel que "cuida" y "protege" a su compañera, no el que comparte y apoya. Las mujeres sólo alcanzan la felicidad cuando encuentran este compañero ideal o cuando se reconcilian con su papel de esposa amantísima. En un único caso, un personaje se "libra" de este "happy end": Donna, la que representaba el papel más libre como mujer, siendo independiente y manteniendo una relación con dos hombres al mismo tiempo, acaba marchándose sola a Washington, pero en este gesto hay implícito un arrepentimiento por haber vivido como hasta ese momento, reconoce que lo hizo sólo para cumplir la voluntad de su madre que nunca pudo ser libre, pero ella añora poder entablar otro tipo de "vínculos" y poder entregarse a alguien de verdad.
El eje argumental de toda la novela es el hecho de que una de las miembros del Club, Cynthia (rica, guapa, triunfadora... admirada y envidiada por todas las demás), se divorcia inesperadamente de su marido (también rico, guapo y triunfador). La autora hace que en la página 17 de la novela Cynthia dé a conocer esta noticia en un tono tal que forzosamente ha de provocar la curiosidad y los cotilleos entre las demás miembros del Club.
A la mayoría de nosotras este modo de infundir la intriga le ha resultado muy "facilón" y obvio. A partir de ese momento todo el argumento de la novela gira en torno a qué motivo ha podido ser la causa de tan inexplicable separación. Todas las amigas (hay que entrecomillar esta palabra porque nosotras dudamos de que en realidad haya entre ellas una real amistad) se dedican a elucubrar sobre este hecho. Se llaman por teléfono, se citan para comer, todo para informarse o ponerse al tanto de las últimas teorías al respecto.
A parte de esto, las seis mujeres protagonistas tienen, más allá de otras cuestiones, un punto en común: una infancia desgraciada, una relación conflictiva con sus padres o alguna otra frustración heredada de éstos.
De fondo de todo este "culebrón" se encuentra el club de lectura. Leen libros en los que siempre las mujeres son las protagonistas: adulteras, víctimas, valientes, luchadoras, aburguesadas... pero siempre mujeres. Véase la lista de libros leídos en el espacio de un año por ese Club:
Ana Karenina de León Tolstói
Madame Bobary de Gustave Flaubert
El arrecife y Las cartas a Morton Fullerton de Edith Wharton
La lotería de Shirley Jackson
Leer Lolita en Teherán de Azar Nafisi y Lolita de Vladimir Nabokov
Ariel y La campana de cristal de Sylvia Plath
Mujercitas de Louisa May Alcott
Por otro lado, no son tanto las obras sino sus autores los que son principal objeto de interés de las protagonistas de esta novela. Se comentan sus biografías como si fueran personas conocidas realmente por ellas. Es otro modo de "cotillear" con la excusa de un club literario.
No obstante la novela tiene momentos y párrafos acertados, se deja leer fácilmente y es recomendable para las (o los) amantes de la literatura romántica.
Quien lea esta novela esperándose simplemente un "pastelón" verá sus expectativas superadas, pues se trata en el fondo de un "pastelón" aunque "con clase". Pero quien se deje llevar por la promesa de una novela sobre el amor a la literatura se quedará inexorablemente con la miel en los labios.

Marua

sábado, 15 de septiembre de 2007

Conclusiones sobre "Delicioso suicidio en grupo"

El martes 11 de septiembre tuvo lugar la primera reunión de nuestro Club de lectura tras el paréntesis veraniego. En primer lugar hay que señalar la incorporación de dos nuevas socias al club y una importante novedad en cuanto a la sede de nuestros encuentros. El ayuntamiento de La Zubia nos ha cedido generosamente uno de sus locales para que podamos celebrar nuestras sesiones semanales.
Tras la puesta al día y la información sobre estas novedades, nos dedicamos de pleno a sumergirnos en el mundo de Arto Paasilinna y a comentar su novela "Delicioso suicidio en grupo" que habíamos acordado leer durante estas vacaciones de agosto.
El contenido de nuestros debates sobre esta novela se puede resumir en que una mayoría disfrutó con la ironía y el sarcasmo nórdicos mientras a una minoría el frío finlandés la dejó así... fría.
Sería muy largo hacer aquí un balance completo de todos los aspectos que se comentaron.
En primer lugar Inma-Moira nos hizo una presentación sobre el autor, muy conocido en Finlandia y que poco a poco se va haciendo un hueco en el panorama internacional. (Véase más abajo información sobre su biografía y su obra).
Por lo que respecta a los distintos personajes que conforman el "protagonista coral" de esta historia, a la mayoría le pareció que Paasilinna había sabido crear muy bien "personajes tipo", figuras, en ocasiones estereotipadas, que representan distintos sectores socio-económicos de Finlandia como de la mayoría de los países de nuestro entorno.
Se destacó cómo el amor y la amistad pueden ser un revulsivo contra la depresión y el motor que mueve a la vida. La soledad, la incomunicación y otras "enfermedades del alma" eran las principales causas de la desesperación de los personajes, más que ninguna otra circunstancia. Subsanadas tales carencias las ganas de vivir, el disfrute de los diversos placeres de la vida, volvieron a llenar sus corazones.
La falta de comunicación es evidente en muchos personajes. En el seminario de suicidas una granjera declara que
"era la primera vez que se le presentaba la oportunidad de intercambiar libremente sus pensamientos con otras personas y, además, en un ambiente tolerante. Dijo sentirse como antaño, cuando aún era una joven soltera. Hasta se le había ocurrido que, a lo mejor, no hacía falta matarse".

La novela resulta una apología de la vida, de la belleza del mundo que nos rodea y de la importancia de cuidar las relaciones interpersonales para poder soportar los diversos avatares que la vida nos depara.
Es así mismo una crítica burlona (y en ocasiones agria) de los vicios de los finlandeses y de la sociedad capitalista en general.
Pone también en evidencia la flaqueza de las "firmes convicciones" humanas. De un grupo de 33 personas "firmemente" dispuestas a suicidarse, sólo 2 acaban muertos, de los cuales: uno (Mikko Heikkinen, el "capitán en dique seco") más por un accidente motivado por su gran "afición" al alcohol (otra crítica a los hábitos finlandeses) que por verdadero acto de suicidio y el otro, Uula Lismanki, en realidad tampoco muere, sino que cambia de identidad y sigue disfrutando (quizá más que nunca) de la vida. Esta flaqueza en la voluntad de suicidarse se pone de manifiesto desde el primer capítulo en un sinfín de detalles, por ejemplo cuando el coronel brinda en el seminario de suicidas, en el capítulo 7, dice: "Salud y larga vida". Y eso dirigiéndose a personas que están tramando acabar con su vida. Más ironía imposible.
Otra de las habilidades de Paasilinna junto a la creación de tipos literarios y de ambientes narrativos, así como su capacidad para describir los paisajes y la naturaleza (especialmente las de Finlandia), es la de llevar su lenguaje desde lo más lírico hasta lo más sarcástico, pasando por unos toques de fino humor nórdico. Crea continuamente epítetos y apodos para cada uno de los personajes (se refiere a ellos por su oficio real o exagerado, "el director de circo", "el capitán en dique seco", "el camarero por horas", etc.), el autobús en el que viajan es llamado (por derivación del nombre de la compañía de autobuses de Korpela "La Veloz, S.A.) "La muerte veloz", se refiere al grupo como "esos desgraciados", los "suicidas anónimos", el optimista Sorjonen es un "aguatragedias", etc.
La conclusión final es la de que esta es una novela muy recomendable: disfrutaremos de un fino sentido del humor, de la genialidad de su autor en la construcción de personajes y en la descripción de los paisajes y viajaremos, junto a estos candidatos a suicidas, a través de toda Europa, mientras beben, organizan banquetes, disfrutan de saunas, bailes, etc. se enamoran y encuentran un sentido a sus vidas.

viernes, 14 de septiembre de 2007

Guía para leer "Delicioso suicidio en grupo"

A lo ya dicho sobre la biografía y la obra de Arto Paasilinna vamos a añadir ahora algunos datos más concretos sobre esta obra que podrán facilitar la lectura a quienes se decidan sumergirse en ella.

Contexto histórico y geográfico

Delicioso suicidio en grupo (en el original: Hurmaava joukkoitsemurha) fue editado por primera vez en 1990 de modo que algunas de las referencias políticas y sociales pueden resultarnos chocantes si no tenemos en cuenta este dato. Hay que tener pues en cuenta que la novela fue redactada antes de que en 1991 la Unión Soviética se disolviera lo que provocaría un importante cambio en la situación geopolítica de Finlandia, dejando sin efecto los compromisos políticos que este país había contraído con la URSS después de la 2ª Guerra Mundial. Es pues en el marco aún de esas relaciones con la Unión Soviética y en un contexto socioeconómico muy distinto al actual en el que se desarrolla la novela de Paasilinna.
En cuanto al contexto geográfico os recomiendo que leáis esta novela con un buen atlas a mano pues, entre otros alicientes este libro tiene el de descubrirnos la grandeza de la naturaleza y los paisajes de Finlandia. A bordo de "La muerte veloz" los candidatos a suicidas recorren todas las provincias desde la Finlandia Meridional hasta la Laponia, moviéndose a veces en zig-zag entre ellas. Después de saltar la frontera noruega y llegar hasta el Cabo Norte, el grupo cruza toda Europa (Suecia -> Alemania -> Francia -> Suiza...) hasta Portugal.
[En una próxima entrada os facilitaremos más información sobre el itinerario seguido]

Personajes
A continuación podéis leer el listado de personajes de esta obra de protagonismo coral. Os ofrezco una muy breve información sobre cada uno y omito cual es su final en la novela por si lee estas líneas alguien que aún no lo conozca:

  • Onni Rellonen: hombre de negocios en bancarrota, con un matrimonio en crisis crónica.


  • Coronel Hermanni Kemppainen: recientemente enviudado. Dirige la expedición suicida.


  • Helena Puusaari: jefa de estudios en Toijala. Lleva 10 años divorciada. Es víctima de todo tipo de rumores en Toijala. Se la describe como una mujer atractiva: “Alta, pelirroja y llevaba gafas”.
  • Un joven de Kotka (Jari Kalevi Kosunen): Sugiere un sistema de suicidio colectivo en globos aerostáticos. Es el primer suicida muerto del grupo (como esto sucede al principio de la novela no creo desvelar nada básico por contarlo).
  • Uula Lismanki, criador de renos del distrito lapón de Kaldoaivi, en Utsjoki. Les acompaña pero sin ánimo de suicidarse. Resulta ser el autor de un robo.
  • Seppo Sorjonen, camarero por horas, natural de Carelia del Norte. Se apunta al viaje con la intención de infundir ganas de vivir a los suicidas.
  • Jarl Hautala, ingeniero jubilado de la administración de Obras Públicas: “un viejo con gafas y una blanca barba de chivo”. Padece un cáncer incurable.
  • Hannes Jokinen, natural de Pori, pintor de brocha gorda.
  • Jarmo Korvanen, cabo furiel en la reserva.
  • Rauno Korpela, transportista. Pone su autobús recientemente adquirido al servicio de los suicidas para "ejecutar" con él su macabro plan. No quiere contar sus motivos para morir.
  • Elsa Taavitsainen: profesora de economía doméstica. Es cruelmente maltratada por su marido.
  • Mikko Heikkinen, armador de Saimaa, “capitán en dique seco”. Es de los más convencidos para morir.
  • Ensio Häkkinen, trabajador de una fábrica, sindicalista, estalinista.
  • Sakari Piippo, “director de circo”.
  • Tenho Utriainen, 40 años antiguo funcionario de ferrocarriles.
  • Vesa Heijura, 35 años, inválido, tenía los pulmones destrozados.
  • Jaakko Lämsä, 28 años, vendedor de coches, exmiembro de una secta.
  • Taisto Rääseikköinen, 25 años, guarda fronterizo, padecía alucinaciones y delirios paranoicos.
  • Alvari Kurkkiovuopio, 40 años, solterón. Cuando van a recogerlo a Kittilä no se suma al grupo porque su tía, que lo tenía tiranizado, había muerto dejándole una gran fortuna con lo que ya no tenía ganas de morir.
  • Topi Ollikainen, guardia en la frontera con Noruega, amigo de Uula Lismanki, no pertenece al grupo ni va con ellos, pero se menciona un par de veces.
  • Ermei Rankkala, casi 60 años. Inspector jefe de la policía secreta. Se pasa el verano siguiendo (aunque sin salir de su país) el rastro de los suicidas por toda Finlandia y otros países europeos.
  • Aulikki Grandstedt, 55 años, mujer de clase alta de Helsinki.


Esta novela fue llevada al cine por el director finlandés Ere Kokkonen en el año 2000 pero lamentablemente no se ha comercializado en España ni se ha traducido al español. A esta película corresponden las imágenes que ilustran este artículo.