miércoles, 15 de abril de 2009

Estamos leyendo: "El Hereje" de Miguel Delibes


Como introducción a la obra os recomiendo varios artículos sobre su autor, Miguel Delibes, publicados en la revista Espéculo.
Otros documentos que sirven de guía de lectura de esta novela podéis descargároslos en el blog Aula 31.

También la están leyendo en uno de nuestros Clubs de lectura amigos, el del CEIP San Francisco. Véase comentario aquí.

miércoles, 25 de febrero de 2009

"La hija del caníbal" de Rosa Montero

Hoy empezamos el comentario de la novela por la que el 22 de abril de 1997 Rosa Montero ganó el Primer Premio de Primavera de Novela (Ed. Espasa Calpe): "La hija del caníbal", que parece llamada a provocar animadas discrepancias y encendidos debates entre nosotras. Os iremos contando.

jueves, 19 de febrero de 2009

Encuentro con Joan Manuel Gisbert en Monachil

Anoche nuestro club de lectura cambió de escenario y de actividad, posponiendo nuestro debate semanal, para asistir a un encuentro que la biblioteca municipal de Monachil (Granada) organizó con Joan Manuel Gisbert reconocido autor de literatura juvenil.
Anteriormente Joan Manuel Gisbert había mantenido asimismo una charla con el alumnado del IES Los Cahorros. En este segundo encuentro con lectores el público estaba, en su mayoría, integrado por mujeres que hacía ya algunas décadas habían dejado atrás su adolescencia. No obstante todas ellas habían leído y disfrutado la novela “Los espejos venecianos” de este autor. Lo que demuestra, una vez más, que la literatura traspasa los límites de sus géneros y que una novela juvenil bien narrada y de calidad, como es el caso, puede interesar a personas de cualquier edad.
Respecto a “Los espejos venecianos”, su autor comentó que la génesis de esta obra se halla en una estancia que realizó hace años en Italia en el transcurso de la cual tuvo ocasión de conocer y documentarse sobre múltiples historias y leyendas locales. Al regreso de ese viaje empezó la redacción de esta novela tomando como inspiración algunos de esos materiales recogidos en distintos puntos de Italia.
Todos los asistentes pudimos disfrutar de la animada charla de un autor que derrochó simpatía, imaginación, buen humor e inteligencia desde el escenario. La creatividad y fantasía de las que hace gala en la composición de sus obras fueron rasgos también definitorios de su discurso cosa que fue agradablemente acogido por su auditorio. Sólo echamos de menos un poco más de tiempo que nos hubiera permitido mantener una charla más concreta sobre la citada novela, su obra en general y quizá también sobre el género de la literatura infantil y juvenil y su expansión editorial en los últimos años. No obstante el girar de las agujas del reloj es inexorable y no hubo tiempo para más.

Hay que agradecer muy sinceramente a Joan Manuel Gisbert su magnífica intervención y su abierta disponibilidad.
Por último, no quiero cerrar estas líneas sin reconocer el magnífico trabajo que con esta y otras múltiples iniciativas realiza la Biblioteca Municipal de Monachil, con Beatriz a la cabeza a quien debemos agradecer particularmente su invitación a nuestro Club para participar en este encuentro.

Ana Manzanares

martes, 23 de diciembre de 2008

Flaubert y "Madame Bovary"

Os recomiendo vivamente el artículo publicado en septiembre de 2007 por Luis Arias Argüelles-Meres en La Opinión: Flaubert y «Madame Bovary».
A él pertenece el siguiente extracto:
Alguien que conoció a fondo la obra de Flaubert en España, doña Emilia Pardo Bazán, escribió: «Y si hay una obra que pueda mitigar la calentura romántica es, seguramente, "Madame Bovary", fue a los lirismos lo que el "Quijote" a las novelas de caballería. Considero este libro uno de los más vivideros que ha producido literatura alguna. Poco nos importa que, en opinión de los que conocían perfectamente al autor, represente o no su verdadera personalidad; que el hombre real, en Flaubert, sea el romántico autor de "Salambó", ni quita ni pone; "Madame Bovary" es la fecha memorable, la obra decisiva de una nueva orientación».
Como todas las obras maestras, como todas las grandes creaciones, la inmortal novela de Flaubert juega al equívoco. El principal antecedente del llamado realismo-naturalismo es una novela en la que el estilo tiene un protagonismo infinitamente superior a la historia que en ella se cuenta. Es el mundo al revés. La realidad más prosaica contada por un virtuoso del estilo, por un artista del lenguaje, por alguien que, según confesión propia, buscaba en cada frase no menor perfección y armonía que lo que podía perseguir un poeta con sus versos rimados, con sus sílabas juntadas.
Si Emma colisiona con la majadería que la rodea, con el prosaísmo que la asfixia, el estilo de Flaubert abofetea de continuo a la vulgaridad y a la estupidez.
Es una sugerencia de Ana Manzanares

lunes, 15 de diciembre de 2008

Madame Bovary, versión cinematográfica

Desde esta semana en nuestro club nos enfrentamos con un verdadera obra maestra, Literatura en mayúsculas...: Madame Bovary de Gustave Flaubert.
En breve os ofreceremos aquí algunos de los comentarios vertidos en nuestros debates sobre esta obra universal. Por el momento os dejamos una de las versiones cinematográficas de la historia de Emma Bovary:


Ofrecido por Inma Manzanares

miércoles, 26 de noviembre de 2008

"Barba Azul" de Perrault

Comentario de Inma M.R.

Antes de iniciar mi comentario, quería hacer una puntualización, me parece que hemos elegido un cuento que de hadas tiene poco, personalmente me parece más un cuento de terror de Poe que un cuento de hadas. Un cuento de Poe o la narración de un hecho aberrante, pero cuento de hadas, poco. Porque no es que no haya hadas, es que ni una sola referencia sobrenatural encontramos en el cuento. Desde el principio al fin, me parece estar leyendo casi un relato periodístico, un reportaje sobre unos sucesos macabros.
Pero vayamos al cuento.

Empieza Perrault situándonos el cuento no en un país remoto ni lejanísimo. Sin darnos grandes precisiones nos habla de grandes casas y de una ciudad y las Provincias. Parece que nos está describiendo un sitio conocido por todos los que leyeran el cuento (al menos por los de su generación).
El personaje central en ese escenario es, sin duda, su dueño, el terrible Barba Azul, del que sabremos poco más de ese dato. Sólo conocemos de él, que es terrible y feo por su barba azul (hoy con esto del cambio de estética, hasta habría parecido exótico). No sabemos si es joven, si es viejo, si es alto o es bajo, si delgado o grueso. Sólo que tiene la barba azul y eso lo hace detestable. Bueno, también sabemos que es inmensamente rico y eso aligera bastante su aspecto espantoso.
Y este dato de su riqueza sí que es decisivo para que avance el cuento, porque va a ser la causa que le proporcione esposa: una de las hijas de su vecina. Y aparece el otro personaje del que ni el nombre conoceremos. No tiene identidad. Sólo sabemos de ella lo que es para otras personas: es hija de la Vecina, es esposa de Barba Azul, es hermana de Ana y de un Dragón y un Capitán del ejército. Y, por supuesto, es una curiosa redomada. Pero ¿quién no se sentiría tentada de ver algo que le han prohíbido expresamente? Quizás si Barba Azul no le hubiera advertido que no anduviera por aquella zona, a ella ni se le habría ocurrido, entretenida como estaba mostrándole toda la riqueza a las amigas.
Los otros personajes que hacen mover la historia son la hermana, Ana, que sirve de vigia, pero que por sí sola no puede hacer nada por ayudar a su hermana, y que no sé por qué me recuerda enormemente a la hermana de Dido (véase la Eneida, libro IV), quizás porque también se llamaba Ana y también era el paño de lágrimas de la mujer. En realidad este personaje es bastante arquetípico. No quiero meterme en grandes berenjenales, pero ya desde las coplas amorosas que inician la poesía lírica occidental, allá por el siglo X, aparece este personaje: la hermana que oye, consuela y/o ayuda.
También es bastante socorrido esa repetición en el diálogo. La hermana en peligro que pregunta: “Ana, hermana Ana, ¿no ves a nadie venir?” y la hermosísima respuesta de Ana: “No veo más que el sol que polvorea y la hierba que verdea” Además de mantener el contacto entre ellas, este recurso subraya lo dramático del momento, la desesperación de las hermanas ante lo inminente. Ese sol que, en lugar de iluminar y brillar, convierte todo en polvo es el propio (los del sur lo sabemos bien) de la desolación y el desierto. No hay nadie que las pueda salvar, sólo ellas dos, indefensas. Desesperante.
Pero no, hay una esperanza: la llegada de los dos personajes finales, los hermanos, que se convierten aquí en los héroes civilizadores: van a rescatar a su hermana de su cruel marido, pero, además, le van a hacer un bien a la humanidad: van a acabar con un monstruo inhumano. No son principes azules, son un dragón de la caballería y un capitán, son por lo tanto representantes del estado, pues son miembros del ejército. Pero no son principes. Son tan terrenales como los demás personajes de la historia y además son los únicos que tienen el poder de destruir al malvado.
Así pues, nada de princesas, nada de principes, nada de hadas, nada de malvadas brujas hechiceras, ni siquiera un lobito abusador de jóvenes inocentes. En la trama de este cuento, todo es bastante real y creíble. Sólo hay un detalle mágico: el de la sangre que aparece una y otra vez en la llave que ha caído al suelo cuando la mujer se asusta al ver los cadáveres de sus antecesoras.
Tampoco es una trama muy infantil, de hecho, este cuento fue suprimido de algunas ediciones de los cuentos de Perrault destinadas a los niños.

Tengo que reconocer que la primera vez que leí el cuento de Perrault pensé que el significado del cuento era la imposibilidad de llegar al conocimiento: la mujer tiene que expiar la culpa de haber conocido, algo así como Adán y Eva en el Paraíso, con la manzanita. O Pandora con la caja de las sorpresas. Y puede ser que tenga algo de válido, pero ahora lo dudo un poco, y no creo que sea tan correcta esta interpretación. ¿o quizás sí? Veamos despacito el asunto.
¿Qué me hizo repensarlo? Pues que supe hasta qué punto estuvo nuestro amigo Charles Perrault involucrado con el cartesianismo. Y si había algo importante y fundamental para Descartes era precisamente la búsqueda de la verdad, la llegada al conocimiento, a través de la razón. Así que pensé que no podía castigarse a la joven por haber llegado al conocimiento. Tenía que haber algo más, otro mensaje en Perrault. Y, pensando, pensando me di cuenta de algo. Una interpretación que quede en que por llegar al fondo del conocimiento, por abrir la ventana al saber, el resultado sea un castigo, no me parece que cuadre mucho con el significado cartesiano del conocimiento del saber, de la búsqueda de un método, tuvo que ser otra la intención de Perrault.
En realidad, el malvado Barba Azul ‘quiere’ matar a la esposa, le quiere dar el castigo por haber llegado al conocimiento, pero, hete aquí que llegan dos personajes totalmente racionales para salvarla y, de esta manera, consigue el premio gordo, porque se queda con todas las propiedades del marido y consigue ser independiente y actuar a su libre albedrío, cosa que no hubiera ocurrido si hubiera sido tan sosipava de no haber querido conocer lo que el marido ocultaba. En fin, que él quería castigarla, pero no se llega al final del castigo, aunque, en medio la pasa bastante mal, pero ¿quién ha dicho que llegar al conocimiento sea un camino de rosas?
No es necesario que haga la interpretación de lo que significaría según esta lectura el cuarto oscuro que tiene que ser iluminado con la luz del sol, que en este caso es la luz de la razón y no el sol que produce sensación de desastre inminente. Este recurso es buenísimo: primero el sol ayuda a iluminar la razón, pero, después, en demasía y sin control, la agobia.
Creo que visto desde este punto de vista, el cuento no es tan terrible.
Claro que está el otro punto de vista, el que sea la versión de la vida del tal Gilles de Rais, ese malvado y cruel noble francés que fue matando a todos los niños que había en la región y que, yo creo que, en el fondo, sólo coincide con nuestro repugnante Barba Azul en el hecho de que, según cuentan, Gilles tenía una barba tan negra que parecía azulada. Quizás, y es sólo una suposición, era tal la fama que había quedado del asesino serial aquel que en Francia tener la Barba negra azulada era símbolo de crueldad, algo así como decimos de alguien que tiene cara celestial porque esté rodeada de ricitos rubios o le pintamos a las brujas una verruga en la nariz, como si fuera decisivo para su profesión.

Podría seguir enrollándome, pero es que no puedo, por falta de tiempo, no por falta de argumentos, que conste.



lunes, 17 de noviembre de 2008

La Princesa que creía en los Cuentos de Hadas


Este ha sido el primer libro de la temporada. Fue propuesto por una de las miembros del Club de Lectura. Este año, cada una de las lecturas habrá sido sugerida por una de nosotras. Es de esperar por tanto que las lecturas, en cuanto al género, la época, el volumen... sean tan heterogéneas, como lo somos nosotras mismas.

Victoria, una niña delicada, criada por un rey y una reina estrictos e inflexibles, crece soñando que algún día será rescatada por un príncipe encantador tal y como ocurre en los cuentos de hadas. Pero cuando es rescatada las cosas no suceden como tenía previsto y el príncipe deja de ser encantador y la princesa, siguiendo el consejo de un sabio búho, emprende un emocionante viaje por el Camino de la Verdad, al final del cual descubrirá que los cuentos de hadas pueden hacerse realidad.
Este relato, de la editora de El Caballero de la armadura oxidada, simboliza el viaje que todos hacemos en la vida a medida que separamos la ilusión de la realidad y descubrimos qué somos en realidad y cómo funciona ese milagro cotidiano que es la vida.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Aniversario del nacimiento de un genio

Si el misterio de la inmortalidad física no fuera una utopía, hoy podría haber cumplido 461 años un inmortal de las letras, un aventurero, un soldado, un hombre de acción..., el que fuera autor del "libro de los libros", de la primera novela moderna, el que mereció ser llamado "príncipe de los ingenios", una de las más grandes figuras de las letras universales : Miguel de Cervantes.

Pues nada, que ¡feliz cumpleaños, maestro!

sábado, 27 de septiembre de 2008

El soufflé de erizo

Como ya se ha dicho anteriormente, la lectura de verano de nuestro club fue "La elegancia del erizo" de la autora francesa Muriel Barbery. El pasado día 24 de septiembre tuvo lugar la sesión de nuestro club dedicada al debate de esta novela. Reproduzco aquí una de las opiniones que se manifestaron en el transcurso del mismo. Es sólo una opinión más entre las muchas que se expresaron. Hubo también opiniones más "complacientes" con esta obra y con su autora y más conformes con lo que se está diciendo sobre ella en otros foros en internet. Pero esta que aquí reproducimos recoge algunos puntos en los que la mayoría estuvo de acuerdo. Como "comentarios" se han añadido las opiniones de otras miembros del Club de Lectura pero cualquier otro comentario será igualmente bienvenido.

Mucho se ha escrito sobre esta novela, gran éxito de ventas en Francia y ahora también en España. Yo he de decir que disfruté mucho la primera mitad del libro. Las reflexiones de Renée Michel, esa portera autodidacta, loca por la filosofía, la literatura rusa y la cultura japonesa, y las elucubraciones de Paloma, una niña superdotada de 12 años y con tendencias suicidas, me parecían en ocasiones incluso deliciosas.

Desde el inicio intuía graves incongruencias, particularmente en el diseño del personaje de Renée pero aún así la novela satisfacía ampliamente las exigencias de una lectura de verano. Me adentraba en esas locas divagaciones entre filosóficas y alucinadas de ambas protagonistas, ("el Arte es la vida, pero con otro ritmo" p. 162) tumbada en una butaca bajo el laurel de mi patio, cuando empezaba a caer la tarde de estío y prefería no detenerme en determinados detalles más que discutibles de la novela que tenía entre manos.

Así me mantuvo atrapada mientras no existió realmente ninguna trama, ninguna intriga argumental en la historia, cuando ésta surgió convirtiendo a nuestra portera de 54 años en una especie de nueva “Cenicienta”, con un príncipe azul venido del Imperio del Sol Naciente, empecé a sentirme realmente frustrada. La autora le había dado una vuelta de tuerca a la obra que la había convertido en algo completamente distinto, casi una novela rosa. A partir de ese momento la portera, supuestamente un ser de una sensibilidad e inteligencia excepcionales, sufre por parte de la autora un tratamiento casi humillante: escenas como la del retrete de casa del señor Ozú, el vestido robado en la tintorería, etc.

Una vez que el encanto del “rito del té” con la buena de Manuela
« Preparo un café que no tomaremos pero cuyos efluvios ambas adoramos, y bebemos a sorbitos una taza de té verde para acompañar las tejas [de almendras], que comemos a pequeños mordiscos para saborearlas. »
o las reflexiones sobre la gramática o el cine japonés y las camelias del jardín
« La camelia sobre el musgo del templo, el violeta de los montes de Kyoto, una taza de porcelana azul, esta eclosión de la belleza en el corazón mismo de las pasiones efímeras, ¿no es acaso a lo que todos aspiramos? »
empezó a esfumarse, se despertó en mi el espíritu crítico de la filóloga que me habita, salí del sopor de las siestas de verano y empecé a preguntarme ¿pero qué pretende realmente la Barbery esta? ¿Cómo ha podido meter la pata hasta este punto? ¿pero por qué no ha dejado las cosas cómo estaban?

Mis principales reservas han sido, como ya he adelantado, respecto al personaje de Renée. Esta portera retratada como un ser de gran sabiduría e inteligencia, capaz de disfrutar de la belleza del arte y de ver también esa belleza en las pequeñas cosas de la vida, no tiene sin embargo la grandeza de espíritu de gozar de esas cosas con total tranquilidad y espontaneidad. No es que no le preocupe que sean patentes estas cualidades suyas sino que voluntariamente muestra gran empecinamiento en ocultarlas y mantenerlas en secreto.
Renée: « Asimismo, también está escrito que las porteras ven la televisión sin descanso mientras sus gordos gatos dormitan, y que el vestíbulo del edificio tiene que oler a potaje, a sopa o a guiso de legumbres... voy cada día a la carnicería a comprar una loncha de jamón o un filete de hígado de ternera, que guardo en mi bolsa de la compra entre el paquete de fideos y el manojo de zanahorias. Exhibo con complacencia estos víveres de pobre... con el fin de alimentar a la vez el lugar común consensual y a mi gato... mientras yo puedo dar rienda suelta... a mis propias inclinaciones culinarias...
Más ardua fue la cuestión de la televisión... Como no es muy frecuente que una portera disfrute con "Muerte en Venecia", y que de la portería provengan notas de Mahler, recurrí a los ahorros conyugales... y adquirí otro aparato que instalé en mi escondrijo. Mientras, garante de mi clandestinidad, el televisor de la portería berreaba sin que yo lo oyera insensateces para cerebros poco o nada refinados, yo podía extasiarme, con lágrimas en los ojos, ante los milagros del Arte... »

Paloma: « Hace quince días, Antoine Pallières volcó sin querer el carrito de la compra de la señora Michel, que estaba abriendo la puerta de su casa... Se esparcieron por el suelo remolachas, paquetes de pasta, jabón de Marsella y cubitos de caldo concentrado y, asomando por el borde del carrito, que estaba tirado en el suelo, entreví un libro. Digo entreví porque la señora Michel se precipitó a recogerlo todo mirando furiosa a Antoine... pero también con una sombra de inquietud... »
El gesto de ocultar sus libros en el fondo de la cesta de la verdura no es un gesto de humildad, no es el gesto de alguien que disfruta de la literatura sin más, sino el de alguien que considera que eso no es propio de una persona de clase baja y, partiendo del principio de que los demás no van a comprender esa afición en ella los convierte en indignos de saberlo. Es pues Renée una mujer, no de limpios horizontes intelectuales, sino cargada de prejuicios sociales.
« yo, Renée,... consciente hasta el desfallecimiento de la inconveniencia y el carácter blasfemo de mi presencia en este lugar [el piso de un rico propietario] que, si bien espacialmente accesible, no por ello representa menos un mundo al que no pertenezco y que desconfía de las porteras... »
« Si hay algo que aborrezco es esta perversión de los ricos que consiste en vestirse como pobres... No sólo es feo, sino también insultante; no hay nada más despreciable que el desdén de los ricos por el deseo de los pobres. »
La autora nos quiere hacer ver en ella a un ser excepcional pero se equivoca dotándole de ese carácter, más que desconfiado, en ocasiones, retorcido. Es más que probable que M. Barbery no tuviera intención de cargar a su personaje de esas connotaciones pero, voluntariamente o no, es eso lo que ha conseguido.

Más creíble habría sido que Renée hubiera vivido sin querer hacer ostentación de su cultura pero tampoco sin tanto empeño por ocultarla. Si, aún así, sus elitistas vecinos no se hubieran percatado de quién y cómo era ella, no la hubieran "visto", la autora habría conseguido, de modo más efectista, el objetivo de mostrar que los seres humanos sólo vemos lo que queremos ver o lo que "entra en nuestros esquemas".
Sin embargo, en esta novela esto no se consigue, porque Renée pone tanto empeño en no ser vista que nadie puede acusar a los demás de no verla. El mensaje queda, pues, mermado y, además, los prejuicios sociales se manifiestan por doquier con pequeños comentarios que restan validez al espíritu, supuestamente, sensible de Renée:
« No dejar salir al gato y no dejar entrar a la portera es el adagio básico de las señoras socialistas. »
Mejor construido me parece el personaje de Paloma. Algunas de sus "ideas profundas" y sus tesis sobre "el movimiento del mundo" (« lo importante no es morir ni a qué edad se muere, sino lo que uno esté haciendo en el momento de su muerte » ; « quizá estar vivo sea esto: perseguir instantes que mueren »...) son lo mejor del libro.
Otro aspecto que me frustró es que, dada la publicidad editorial y algunas reseñas publicadas en distintos medios, yo emprendí la lectura de este libro pensando que sería la historia de la amistad entre dos seres dispares pero con almas gemelas. Sin embargo, una vez más la publicidad conduce a error convirtiéndose en el peor enemigo de un libro, pues más que la historia de una amistad podría haberse definido como la historia de dos vidas paralelas, que discurren próximas pero sin llegar apenas a cruzarse. En efecto Renée y Paloma no llegan a conocerse hasta muy avanzada la narración y son sus encuentros más que nada superficiales en los que cada una intuye el alma oculta de la otra pero no puede decirse que se hagan amigas. Tanto Renée como Paloma entablan, cada una por su parte, una relación (que no sé si puede llamarse tampoco amistad, pero se parece más) con el atractivo nuevo propietario, Kakuro Ozú. Eso las une pero nos quedamos con las ganas de asistir a conversaciones más extensas entre ambas protagonistas y a la consumación de su amistad.

"La elegancia del erizo", aunque con momentos logrados, adolece, en mi opinión, de una falta de coherencia interna. Y por no hablar de ese final con Renée muriendo en una versión burda de Ana Karenina. Un final tan injustificado como inesperado que, en lugar de un golpe de efecto, parece una salida de urgencia para una narradora que no encontraba otra solución digna. Un final abierto, después de la cena de Renée con el Sr. Ozu, dando paso a una de las reflexiones de Paloma sobre el movimiento del mundo y el sentido de la vida, habría estado más en la línea del arranque de la novela y habría tenido más lógica.

En definitiva la novela se presentaba como un exquisito soufflé, todo hinchado y espumoso pero que cuando se le mete la cuchara al fondo, se viene abajo quedando muy deslucido.

Ana M.R.

sábado, 20 de septiembre de 2008

La elegancia del erizo

“¿Cuándo he experimentado yo por primera vez ese abandono que es posible entre dos personas? La quietud que sentimos cuando estamos solos, esa certeza de nostros mismos en la serenidad de la soledad, no son nada comparadas con este dejarse llevar, ese dejarse llegar y dejarse hablar que se vive con otro, en cómplice compañía… ¿Cuándo he experimerntado por primera vez esa relajación feliz en presencia de un hombre? Hoy es la primera vez.”

Nuestra lectura para este verano ha sido "La elegancia del erizo" de Muriel Barbery (biografía, en francés, aquí). En breve dejaremos aquí constancia de algunas de las reflexiones que su debate ha suscitado en nuestra primera tertulia post-vacacional.
Entre tanto os invito a leer algunas reseñas publicadas en la web sobre este libro:


jueves, 18 de septiembre de 2008

Lectura para el curso 2008-2009

Después de una pausa veraniega, el Club de Lectura La Travesía vuelve a la carga. En las dos primeras reuniones de esta temporada debatiremos las lecturas del verano, libros que habíamos acordado leer a lo largo del verano y que comentaremos en breve, de lo que se dará cumplida cuenta en este blog.
Por otro lado, estamos elaborando la lista de lecturas que nos ocupará esta temporada 2008-2009. La lista está compuesta por libros propuestos por cada socia. Son títulos, autores, géneros muy variados tal como lo es la composición de nuestro grupo. En la siguiente lista se ofrecen los títulos enumerados por el orden en que el azar ha determinado que sean leídos (entre corchetes el nombre de la socia que lo ha propuesto):
  1. La princesa que creía en los cuentos de hadas/ Marcia Grad. [Carmina]
  2. Madame Bovary/ Gustave Flaubert. [Inma]
  3. La sabiduría de los cuentos de hadas/ Rudolf Steiner. [Gaudi]
  4. La hija del caníbal/ Rosa Montero. [Paloma]
  5. Un grito de amor desde el centro del mundo/ Katayama Kyoichi. [Ana Mª Á.]
  6. Antígona/ Sófocles [Ana M.R.]
  7. El hereje/ Miguel Delibes [Eva]
  8. Por qué leer los clásicos/ Italo Calvino [Carmen O.]
  9. Donde el corazón te lleve/ Susanna Tamaro [Vicky]
Y probablemente ya como lectura del verano 2009:

  1. Las nieblas de Avalon/ Marion Zimmer Bradley. [Erika]

jueves, 24 de abril de 2008

La Isla de la Gorgona

«Me sugirió, pues, el Gran Copto que orientase mi búsqueda, o al menos mi curiosidad, hacia la Isla de La Gorgona: cierto pedrusco resplandeciente que emerge en las derrotas del Mediterráneo central, más historia que tierra, como quien dice toda la historia que cabe en un brazado de peñas amontonadas, Ulises, Eneas, los Templarios, y ya te la contaré...»
Gonzalo Torrente Ballester, La Isla de los Jacintos Cortados. Punto de lectura, 2007, p. 61




Efectivamente existe en el Mediterráneo una isla llamada Gorgona, concretamente frente a las costas italianas de la Toscana. Forma parte del Archipiélago de Tuscán o Archipiélago Toscano, que fue declarado Parque Nacional en 1996.
La pequeña isla de la Gorgona es hoy conocida sobre todo por sus anchoas y por la prisión que alberga.

martes, 11 de marzo de 2008

La Isla de los Jacintos Cortados

Cambiamos de nuevo de época, de género y de estilo pero volvemos a poner en nuestras manos la obra de un genio. En este caso hemos elegido como lectura para nuestro Club la novela La Isla de los Jacintos Cortados (1980) de Gonzalo Torrente Ballester (1910-1999).
La trama de esta obra gira en torno a un triángulo amoroso entre Ariadna, una estudiante griega en una universidad norteamericana , y dos profesores, uno de los cuales sostiene que Napoleón Bonaparte no existió nunca.
La Isla de los Jacintos Cortados, obra final de la llamada «trilogía fantástica», obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1981.

Os recomendamos los siguientes enlaces como introducción a esta obra y a su autor:

Gonzalo Torrente Ballester, página oficial
Biografía de GTB.
Torrente Ballester: fuga de un off-side, artículo de Antonio Mateo.
Metafísica en Fragmentos de Apocalipsis y La Isla de los Jacintos Cortados, artículo de Genaro J. Pérez.
Entrevista a GTB en El País, 11/01/1981.

Otra bibliografía:
  • Gonzalo Torrente Ballester / Carmen Becerra, José Paulino Ayuso (coord.). – Madrid : Universidad Complutense, 2001.
  • Anthropos : boletín de información y documentación 1986 Nº 66-67. Número especial dedicado a Gonzalo Torrente Ballester.
  • La Tabla Redonda : anuario de estudios torrentinos. – Universidade de Vigo : servicio de publicaciones 2003-.
  • Guyard, Emile. – El proceso de metaficcionalización en la génesis de “La isla de los Jacintos Cortados”. La tabla redonda 2005 Nº 3 : 33-56.
  • Loureiro, Angel G. – La Isla de los Jacintos cortados: magia y seducción del verbo narrativo. Anthropos 1986 Nº 66-67 : 93-102.
  • Pérez, Genaro. – El narrador como diablo cojuelo: experimentación narrativa de "La isla de los jacintos cortados". – La tabla redonda 2005 Nº 3 : 57-68.
  • Pérez, Genaro J. – La novela como burla: juego, siete experimentos novelescos de Gonzalo Torrente Ballester. – Valencia: Albatros, 1989.
  • Pérez Gutiérrez, Amparo . – Estructura y tiempo en “La isla de los Jacintos Cortados”. La tabla redonda 2005 Nº 3 : 1-16.